Negociando con tiburones
A veces, negociar con tus propios hijos puede sentirse como entrar a un tanque lleno de tiburones.
Esta es la cara de niños felices:
Esta es la cara de niños tristes…
Hace años cambiamos a mis niños de escuela: de estar en un colegio privado a estar en una escuela pública.
La nueva escuela era parte de un programa del estado para niños sobresalientes donde les impartirían materias adicionales para incentivarlos a superarse y que aprendieran a su propio ritmo.
Como padres decidimos cambiarlos para aprovechar este plan de estudios, lo que a al inicio a ellos no les pareció buena idea.
Después de ir a hacer el examen de admisión, salieron con las caras tristes.
Visiblemente los niños no se querían cambiar de escuela, por lo que tuvimos que negociar con ellos para que aceptaran el cambio.
El objetivo de la negociación fue que cambiaran sus caras, de estar tristes a estar contentos.
Preparando la negociación
La mamá ya los había intentado convencer sin éxito, así que me pasó la responsabilidad.
¿Se imaginan negociar con una versión corregida y aumentada de ustedes?
Ahora imagínense negociar con 3.
El objetivo era simple: que aceptaran de buena gana este cambio.
No queríamos que fuera por imposición. Y teníamos que lograrlo con los 3 o no podría haber trato.
En preparación para la negociación trabajé en mi estrategia.
La Negociación
Usualmente después de la cena tenemos una sobremesa donde conversamos de diversos temas, contamos chistes y convivimos todos juntos, por lo que consideré que ese sería el mejor lugar para llevar a cabo la negociación.
Primeramente resalté las ventajas y desventajas, tanto de la nueva escuela como de la anterior.
Seguido de validar los intereses de cada uno de los niños y cómo se podían cumplir en la nueva escuela.
Finalmente acordamos con ellos que, si después de probar la nueva escuela no estaban satisfechos, podrían regresar a la escuela anterior.
Durante la conversación, siempre tuvimos presentes los intereses como padres (pensando en la educación de nuestros hijos) así como los intereses de cada uno de los niños.
Conclusión
Negociar no es imponer o convencer, sino que se trata de escuchar, entender y construir juntos el mejor acuerdo posible.
¿Y el resultado obtenido con los años?
Todos quedaron satisfechos con la nueva escuela.
Lo más importante en una negociación es escuchar lo que no se dice. - Peter Drucker
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