Vida después de la muerte
¿Ustedes creen que haya vida después de la muerte?
¡Yo estoy seguro de que si la hay!
Pero no estoy hablando de la muerte de un ser vivo, sino de la muerte o fracaso de un proyecto.
¿Qué es un proyecto?
Un proyecto se define como un esfuerzo temporal para crear un producto, servicio o resultado único. Al ser temporal, tiene un inicio y un final.
En este contexto, le llamaría “muerte” a un proyecto que ha fracasado.
Siendo un poco más flexible, le llamaría proyecto a cualquier actividad que realicemos en el trabajo.
Típicamente, el éxito de un proyecto se mide en 3 rubros:
- Alcance - Se refiere a los requerimientos que se deben cumplir con el proyecto. Podemos decir que es lo que queremos lograr con el proyecto.
- Tiempo - Lapso de tiempo en el que nos comprometemos a desarrollar el proyecto. En otras palabras, cuando debe estar listo.
- Costo - valor monetario del proyecto. Cuánto cuesta realizar el proyecto.
Definitivamente existen otras métricas como la calidad, valor, riesgos, comunicación, pero Alcance-Tiempo-Costo son las principales en que solemos enfocarnos.
Hablemos de estadísticas
De acuerdo al Project Management Institute (PMI), el porcentaje de proyectos exitosos está en el rango de 48–50%. Esto significa que apenas el 50 % de los proyectos entregan el Alcance definido, en el Tiempo acordado y apegados al presupuesto (Costo) definido.
El otro 50% se considera no exitoso o fallido al no cumplir con alguno de los rubros requeridos para el proyecto (Alcance-Tiempo-Costo).
A lo largo dle tiempo, estos porcentajes se han mejorado, aquí un resumen de la evolución del éxito de los proyectos.
Al considerar las probabilidades de tener un proyecto exitoso podemos asegurar que durante nuestra carrera vamos a tener que tratar con un proyecto fallido.
Matriz de probabilidades de proyectos exitosos
Tomando únicamente la diagonal, de forma que se muestra la probabilidad de existo del 100% de los proyectos, tenemos la siguiente tabla
Probabilidad de que todos los proyectos en que participemos sean exitosos:
Tarde o temprano vamos a tener que lidiar con un proyecto fallido, pero lo más importante es que vamos a tener que salir adelante.
Cada proyecto fallido nos da la oportunidad de aprender de esa experiencia.
Por qué fallan los proyectos
En mi línea de trabajo, la administración de proyectos, nos dedicamos a que los proyectos sean exitosos, pero viendo las estadísticas pareciera que no tenemos una tarea sencilla.
Estando en 2026, con tanto conocimiento, avances tecnológicos y con todo e inteligencia artificial, los proyectos siguen fracasando.
Si bien a través de los años se han hecho avances, pareciera que aún queda mucho camino por recorrer.
Y no es que estamos reinventando la rueda con cada proyecto o que los secretos de la administración de proyectos estén en manos de pocas personas.
Tenemos décadas con metodologías y marcos de trabajo para ayudarnos en la ejecución de los proyectos.
- Metodología PRINCE desarrollada a finales de los 80s.
- Metodología CMMI (Capability Maturity Model Integration) desarrollada a finales de los 90s.
- El Project Management Institute (PMI) fue fundado en 1969.
- Certificación Project Management Professional (PMP) creada por el PMI en 1984.
- Metodología ITIL (Information Technology Infrastructure Library) creada a finales de los 80s.
- Metodología Ágil fundada oficialmente en febrero de 2001, cuando redactaron el "Manifiesto por el Desarrollo Ágil de Software" (Agile Manifesto)
Además, se han creado roles y funciones específicas para la mejor administración de los proyectos
Vuelvo a la pregunta, considerando todo lo anterior, ¿Por qué fallan los proyectos?
La respuesta en si no es tán sencilla.
En la PMXPO 2026, se mencionó las principales complejidades que se tienen en los proyectos, siendo estas:
- Organizacional
- Ambientales (regulaciones, mercado, gubernamentales)
- Humanas (culturales, objetivos)
Cada una de ellas afecta de diferente manera a los proyectos, y traduciendo a hechos más concretos, podríamos identificar los siguientes:
- Requerimientos incompletos / mal definidos
- Falta de involucramiento del usuario
- Cambios frecuentes de alcance
- Falta de apoyo ejecutivo
- Falta de recursos / capacidad
- Expectativas poco realistas
- Mala planificación / estimaciones deficientes
- Comunicación deficiente
- Falta de alineación con objetivos de negocio
- Gestión deficiente de riesgos
Pero si ya sabemos las complejidades así como las causas de fracaso de los proyectos, ¿Por qué siguen fallando los proyectos?
Citando la ley de Murphy: Si algo puede salir mal, saldrá mal.
No parece ser un problema de las herramientas o metodologías
Es más un problema de los sistemas humanos complejos.
Y el cambio de mentalidad en una organización es lo difícil.
¿Qué podemos hacer para mejorar el porcentaje de éxito?
Lo mejor que podemos hacer es prepararnos continuamente.
Parte de lo que podemos aprender de un proyecto que ha fracasado es (entre otras cosas):
- Qué salió mal
- Por qué no se detectó en durante la ejecución
- Qué ocurrió en la organización que permitió que fracasara
- Qué causó que fracasara
- Sí debió existir el proyecto
Para poder recolectar este aprendizaje, contamos con muchas herramientas, entre las cuales tenemos:
- Root Cause Analysis (RCA)
- Five Whys
- Ishikawa Diagram
- Systems Thinking
- Causal Loop Diagram
- Scrum Retrospective
- Blameless Postmortem
- Pareto Analysis
Nuevamente, las metodologías son un apoyo, pero si no hacemos un análisis a profundidad, vamos a seguir obteniendo los mismos resultados.
Y recordemos que la locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes.
Conclusión
Definitivamente aprendemos mucho durante la ejecución de un proyecto, pero tarde o temprano nos vamos a topar con un proyecto que fracase.
Cada fracaso es una invitación a aprender de nuestros errores y a superarnos, pero para poder hacerlo debemos hacer un análisis riguroso tanto de lo que se hizo bien como de lo que se hizo mal, de otra forma vamos a estar repitiendo los mismos errores una y otra vez.
Más vale tener un plan y no necesitarlo que necesitar un plan y no tenerlo.
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